La capilaridad es un fenómeno según el cual la superficie de un líquido en contacto con un sólido se eleva o se deprime debido a la fuerza resultante de atracciones entre las moléculas del líquido y las de este con las del sólido. Este fenómeno está relacionado con las fuerzas intermoleculares. Las paredes atraen con más fuerza (fuerza de adhesión) al líquido que la fuerza con la que se atraen sus moléculas entre si (fuerzas de cohesión).

La capilaridad permite que un suelo seco succione agua a niveles por encima del nivel freático. Una ver iniciado el proceso de atracción capilar adquiere una dinámica en círculo, ya que la gota de agua que se evapora de la pared, atrae a otra presente en el suelo.

En edificios  nuevos se impide con la colocación de una membrana estanca ente los cimientos y la mampostería, aunque en edificios antiguos (que generalmente son los utilizados por la mayoría de archivos) su solución está en realizar mediante inyecciones una barrera de estanqeidad química por alta presión.

Muy relacionado con esto se encuentra la detección de sales higroscópicas en un muro debido a la solubilidad en el agua, quedando estas en el mucho después de la evaporación del agua, cuyo tratamiento es mucho más delicado puesto que su no eliminación puede atraer otra vez a la humedad ambiental del lugar.