Muchos de los problemas que aparecen en las construcciones tienen su origen en los efectos perjudiciales de la humedad; ésta deteriora los elementos de la obra y disminuye su protección térmica.

Por ello se deben preservar las obras del contacto con humedades, o impedir que la acción del agua deteriore los materiales constitutivos del edificio.

La humedad constituye una amenaza tanto a la estructura del edificio como para su contenido y ocupantes. Conlleva la putrefacción de carpintería, deterioro de pinturas, muebles y además perjudica la salui de los que trabajan en los edificios dedicados a archivos.

Las condiciones de humedad excesiva pueden generar fácilmente la aparición del hongo de la madera y convertir el lugar en insalbre. También facilita la aparición de termitas.

Los efectos de la humedad en los edificios deben su origen a cuatro fuentes principales, que pueden dificultar su diagnóstico inicial, pero que son:

Infiltración del agua de lluvia

Humedad que sube del suelo (subida capilar)

Infiltraciones por diferencias de niveles del suelo

Condensación.

En próximas entregas veremos los principales perjuicios que estas cuatro causas realizan en los edificios destinados a archivos, bibliotecas,…