Los edificios en donde se sitúan la mayor parte de los Archivos Históricos (ya sean Municipales, de Diputaciones, Provinciales o Nacionales) en España y prácticamente en toda Europa son edificios antiguos (aunque últimamente existen otros de configuración contemporánea).

A pesar de lo que pueda pensar dejándose llevar por la nostalgia de lo pintoresco, el ideal es un edifico nuevo construido específicamente para ello. Los archivos no se acomodan a locales edificados con otros fines, por razones de seguridad, resistencia de materiales y estructuras de la  construcción, necesidad de respetar la arquitectura. Poco menos incomodas son las edificaciones construidas como archivo de 50, 60 o 100 años, una época en la que prevalecían en este terreno hábitos deplorables: estancias de altos techos, grandes ventanales vidriados, oficinas exiguas.

Muchas veces, los responsables últimos prefieren aprovechar edificios de carácter histórico ( palacios, iglesias, conventos) y habitarlos para fines culturales, el de archivo entre ellos. Tampoco es mala opción si se eligen bien los edificios y si se observan las normas necesarias para eliminar toda fuente de peligro y si se puede  remoler a voluntad.

Aunque deben tenerse en cuenta ciertas características de Ubicación como:

– Terreno: situado lejos de cualquier lugar que pueda ser foco de peligro permanente o potencial. Deberá estar protegido de inundaciones, vientos marítimos y corrimientos de tierra. Se evitará también la proximidad a zonas ruidosas o estratégicas ( aeropuertos, ferrocarriles, objetivos militares).

Protección contra vientos y lluvias

Orientación: los depósitos al Norte en el Hemisferio Norte y al Sur en el Hemisferio Sur. Las zonas de lectura seguirán una orientación más luminosa.

Materiales de Construcción: deben asegurar una protección contra el frío, humedad y el fuego. La estructura debe ser de hormigón armado.

y unos principios fundamentales de dichas edificaciones para la instalación de un archivo:

  • Accesibilidad: exterior e interior.
  • Correlación: adecuada distribución de espacio en oficinas y despachos.
  • Extensibilidad: posibilidad de crecimiento futuro.
  • Flexibilidad: adaptación del edificio a otras necesidades futuras.
  • Intervención técnica del archivero en los planteamientos de ubicación y construcción.
  • Evitar la cohabitación con otras instalaciones.

A pesar de todas estas medidas meteorología, de vez en cuando, produce situaciones “comprometidas” en nuestros centros de trabajo como el que ha ocurrido en el Archivo Municipal de Nancy, donde fruto de las fuertes lluvias que se han producido en aquella zona y posiblemente por la intensidad horaria ha  colmatación de agua