El Archivo General de Simáncas, que es su denominación, forma parte del entramado de los Archivos Históricos Nacionales pertenecientes a la Secretaría de Estado de Cultura, del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes.

           Pasó a manos del Estado en la época de los Reyes Católicos, que exigieron a los Enriquez, conocidos como los Almirantes de Castilla, la entrega de la fortaleza para el control nobiliario. Es Carlos V quien ya pacificado el territorio dispone que en uno de sus torreones, acondicionado para ello, se guarden documentos (16 de septiembre de 1540). Hay que destacar esta idea, las escrituras son tan importantes que, para su guarda, se recurre a uno de los lugares más seguros que existen en la época moderna, un castillo de piedra con su foso, puente y muralla defensiva.

           Pero su peculiar importancia es la restauración que Juan de Herrera realizó en el edificio, por orden de Felipe II, ara que haga las trazas del futuro depósito documental. Juan de Herrera llega a Simancas en 1574 y levanta los planos del actual archivo, aunque respetando ciertas partes que dan apariencia de castillo: muro que rodea al archivo, estructura de los cuatro cubos o torres, cubo de entrada y capilla. Todo lo restante es derribado para concebir un espacio archivístico dedicando una parte a depósito documental y otra a dependencias. Además intervendrán en dichas obras Francisco de Praves y Francisco de Mora. Posteriormente, en el siglo XVIII, también intervendrá en Simancas Ventura Rodríguez.

       En 1844 se abren a los investigadores por lo que se deben adaptar a su nueva situación. Así en el siglo XX se realizan nuevas obras para adaptar el archivo a las modernas técnicas que surgen, sobre todo en el campo de la reprografía y la restauración, y a partir del 2000 se realizan nuevas reformas adaptándose a las nuevas tecnologías.

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